A pesar de que las comisiones designadas por Hipólito Mejía y Miguel
Vargas acordaron una serie de puntos que pondrían fin a la crisis post
convención que vive el Partido Revolucionario Dominicano, el candidato
electo, Mejía, se habría negado a aceptar el punto que da el control del
partido a Vargas hasta 2017 en lugar de hasta 2013, que es cuando vence
su mandato en la presidencia de la organización.
Con esta situación, habría que volver a la mesa de negociaciones,
donde ya se habían acordado los escollos de la candidatura
vicepresidencial, que quedaría en manos de Mejía y, por tanto, de Luis
Abinader; un porcentaje en los cargos públicos de un eventual gobierno
equivalente a la proporción de votos obtenidos en las elecciones
internas, lo que da un 47% de participación a Vargas; y, por último, que
el candidato electo designaría el delegado ante la Junta Central
Electoral.
Pero para Vargas, el punto clave es la permanencia en
la dirección del partido blanco, donde actualmente controla todas las
estructuras y con ello ha podido hacer valer su rechazo a los resultados
y presionado para las negociaciones. Mejía habría ofrecido una
extensión hasta 2014, lo que será "estudiado".

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